Hoy he estado reflexionando sobre qué es ser feliz. Tengo la sensación de que a menudo asociamos la felicidad a situaciones y experiencias agradables. Y me pregunto si realmente esto es así.

En mi experiencia vital hay muchas situaciones desagradables. Creo que incluso más que agradables, o al menos las vivo con más intensidad. ¿Esto significa que no soy feliz? Creo que rotundamente no.

Quiero pensar que, justamente en los momentos difíciles, centrar la atención en aquello que está dentro de mi círculo de influencia y aceptar el resto es algo que hace crecer mi resiliencia. Mi capacidad de estar con lo que hay. Sea lo que sea… Esto me hace sentir fuerza interior, amabilidad hacia mí misma y hacia mi entorno, y me permite valorar aquello que sí que está bien.

La felicidad quizás es encontrar lo agradable en todo lo que sucede. Sacar partido de la vida. Vivirla. Saborearla.

No queremos aquello que es desagradable. Pero quizás, al mismo tiempo, es lo que hace posible valorar lo que es agradable.

Esto me lleva a otro punto. ¿Qué es agradable? Si pienso que lo agradable son situaciones poco cotidianas y difíciles de conseguir, me resulta muy complicado encontrar momentos agradables. Por ejemplo, si pienso que solo son agradables las épocas de vacaciones.

¿Y si abrimos los ojos?

¿Y si bajo el listón? ¿Y si agradable es cuando el propietario de la cafetería donde voy cada día se preocupa por cómo estoy y me da las gracias por ir casi cada día? ¿Y si me alegra tener una sesión de supervisión psicoterapéutica con un equipo de trabajo brutal? ¿Y si me alegra cenar con mi familia? ¿Y si valoro aquello pequeño que hay de manera rutinaria en la vida? Entonces, seguro que hay mucho más agradable.

La felicidad quizás es encontrar lo agradable en todo lo que sucede. Sacar partido de la vida. Vivirla. Saborearla.

Qué difícil me parece en una sociedad tan materialista y orientada al logro como en la que vivimos. Pero me propongo intentarlo. Anclarme, como un barco, en apreciar lo cotidiano. Mover mi mente a percibir, a ver al menos las dos caras de la misma moneda.