Hace unos días que hemos cambiado la hora del reloj. De repente, la mañana comienza más oscura y el día se alarga por la tarde. Te levantas por la mañana y eso ya cambia. Pero, ¿qué implica todo esto…?

Cada vez hay más ciencia detrás que recomienda no cambiar la hora. Este cambio provoca un desorden en el ritmo circadiano.

Este reloj interno que tenemos todos que nos va indicando qué necesitamos hacer.

Ahora necesitamos levantarnos, ahora debemos ir a dormir, ahora necesitamos recogernos… Esto afecta al hambre que tenemos, al estado emocional, a cómo nos relacionamos entre nosotros, a las horas que descansamos…

¿Cómo funcionamos?

Formamos parte de un sistema que se mueve de una determinada manera y eso nos afecta. Los ciclos lunares, la posición de los planetas, la distancia con el sol… Todo nos afecta. Aunque creemos que nosotros lo controlamos todo, realmente pienso que estamos en el camino de comprender algunas cosas. Pero hay otras que nos quedan demasiado grandes. La humanidad es demasiado egocéntrica.

Lo que sí es cierto es que la luz nos ayuda. El hecho de que el día sea más largo en luz nos ayuda a socializar, a tener más ganas de hacer cosas, a sentirnos más activos y con un estado de ánimo más agradable. Recordemos, sin embargo, que todo vuelve. 

Apreciar lo que tenemos cuando lo tenemos es la clave para vivir en un estado de ánimo más estable y agradable. Ahora, tenemos la primavera. Época de sol, lluvia, menos frío, flores, más luz… Y también, alergias, hay personas que se sienten más débiles y apáticas, empieza el último semestre del curso y a veces, ya se hace largo y pesado. ¡Así que tenemos de todo en todo momento!